El 9 de junio de 2017, Gene Simmons, bajista y co‑vocalista de KISS, protagonizó uno de los episodios más curiosos en la historia del rock: intentó registrar como marca el gesto de los “cuernos”, el símbolo universal del heavy metal.
La solicitud fue presentada ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO), donde Simmons alegó que el gesto —mano cerrada con el índice y el meñique extendidos— había sido utilizado por él desde 1974, durante la gira de KISS Hotter Than Hell. Según su versión, el gesto era parte de su identidad escénica y merecía protección legal como marca registrada.
Sin embargo, la propuesta generó una reacción inmediata y masiva en la comunidad del metal. Músicos, fans y periodistas recordaron que el gesto ya tenía una historia mucho más amplia y anterior. El propio Ronnie James Dio, vocalista de Black Sabbath y Dio, lo popularizó a finales de los 70 como símbolo de poder y conexión con el público, inspirado en la “mano cornuta” italiana usada para ahuyentar el mal de ojo.
La USPTO finalmente rechazó la solicitud, y Simmons retiró su petición pocos días después ante la avalancha de críticas. El gesto, que trasciende géneros y generaciones, sigue siendo patrimonio colectivo del metal, imposible de apropiarse o registrar.
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🤘 El gesto que define una cultura
Más allá de la polémica, el intento de Simmons puso sobre la mesa la fuerza simbólica del “signo de los cuernos”. Es un gesto que representa unidad, rebeldía y poder, y que se ha convertido en el saludo universal entre metaleros de todo el mundo.
Hoy, el “horns up” sigue siendo una seña de identidad compartida, un lenguaje sin palabras que une a millones de fans bajo una misma bandera: la del metal.